Actualmente existe una estrecha correlación entre la conectividad (principalmente a Internet) y el desarrollo de una región. Al menos eso es lo que, según un análisis Social Intelligence Unit, arrojan los datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2016 (ENDUTIH).

Es por eso que, para lograr que México avance, se requiere de poner todo el ingenio, pasión y esfuerzo para comenzar a conectar a las personas y cambiar sus vidas para bien. Como alguien tenía que hacer algo, el colectivo Brainiacs, conformado por Francisco Javier Dávila, Jennifer Portugal, Erick Leonel Rico, Mario Saúl de la Cruz y Jairo Moisés Reynoso, decidió buscar soluciones para llevar Internet a las zonas rurales más alejadas del país.

Claro que había que hacerlo #ALaMexicana para evitar que los costos de conseguir dicho objetivo hicieran imposible conectar a los mexicanos que más lo necesitan. Así que desarrollaron un dispositivo al que bautizaron como Nodi, capaz de conectarse a un punto de acceso con señal débil a 25 kilómetros de distancia. Este aparato que luce como los primeros celulares (sí, son grandes y con una antena) aprovecha las antenas y sistemas de comunicación ya existentes por lo que la máquina sólo costaría a las personas 35 dólares y les incluiría 5 años de acceso total a la red.

¿Y para qué conectarlos?

Bueno, el punto medular es la inclusión financiera. La gente en comunidades aisladas tiene que trasladarse por kilómetros e invertir dinero, tan sólo para realizar el cobro de lo que producen en la sierra o, incluso, cobrar un envío de dinero que llega desde Estados Unidos. Y aquí es donde entran los Nodis, pues vuelven accesible la comunicación y ésta a su vez, genera un círculo virtuoso.

El sistema pensado por Brainiacs funciona de una manera ingeniosa, consiste en formar redes de comunicación que impulsen el florecimiento de cadenas productivas que permitan una generación de ingresos y, a su vez, derrama económica representada en reinversión, emprendimiento y empoderamiento a grupos vulnerables.

Así, mediante el Nodi se transmiten: transacciones financieras, mensajes médicos entre comunidades distantes y noticias locales, entre otras cosas. Y por más increíble que parezca, ya no sería necesario contar con efectivo para realizar compras o ventas.

“Se puede programar para nuestra plataforma, así como ahora se hace para iOS o Android, también se puede hacer para Nodi”, explica Francisco Javier Dávila y añade, “Quien quiera cambiar el mundo de personas con bajos recursos pueden también programar y hacer aplicaciones de lo que se les ocurra”.

Es así como si alguien con una tienda adquiere un Nodi y llega otra persona con otro a comparar, se pueden hacer los cobros y pagos a través de los aparatos, como una transferencia electrónica. De la misma manera, ya no tendrían que invertir en recorrer decenas de kilómetros para cobrar un sueldo o un envío desde Estados Unidos, el dispositivo también resuelve ese detalle.

Así es como este grupo originario de León, Guanajuato, aprovecha Internet para detonar oportunidades para miles de personas de bajos recursos.

Todos y cada uno de los integrantes de Brainiac usaron todo su ingenio, pasión e imprimieron un gran esfuerzo para demostrar que en México las cosas se hacen bien. Al igual que como las hacemos en Sidral Mundet: #ALaMexicana.