A tres años de la inauguración de su restaurante Mexique, en 2008, Carlos Gaytán fue reconocido como chef del año por parte de la American Culinary Federation, dos años más tarde estuvo a punto de perder su sueño y cerrar las puertas del lugar, pero su talento le dio un impulso que ni él imaginaba: recibió el galardón más prestigioso de la afamada Guía Michelin.

De aquella experiencia, sacó grandes aprendizajes para continuar haciendo las cosas #ALaMexicana, sin dejarse vencer. “Si no hemos tocado el suelo jamás vamos a aprender a estar hasta arriba. Lo que nos caracteriza a los mexicanos es que de una caída hacemos un escalón”, afirma.

¿Infancia es destino?

Ahora el reconocimiento no le es ajeno, pero aun así recuerda el largo camino de esfuerzo y dedicación que empezó en un pequeño pueblo de Guerrero.

“Desde que iba al campo con mi abuelo, que me enseñaba a cultivar la tierra, trabajaba con los ingredientes de cerquita, comía una sandía recién cortada por mí mismo”, relata el ahora chef y añadió, “También cuando mi papá me llevaba de cacería, a cazar venado, me enseñó a pelarlo y prepararlo”.

En la actualidad, los platillos que prepara en la cocina de Mexique son un intento por replicar los sabores de su niñez, pero muy a su estilo.

Sobrepasando fronteras

Cuando cumplió 20 años abandonó su pueblo e igual que miles de mexicanos, cruzó la frontera como inmigrante y se instaló en Chicago. ¡Ahí despertó su pasión por la cocina!

Empezó como lavaplatos, pero su continuo esfuerzo y ganas de aprender lograron que el chef Jeff Miller, lo impulsara a aprender gastronomía.

“Estoy muy agradecido con él porque un día después de haber estado cuatro años en su restaurante me dijo: ‘es momento de que te vayas, porque yo ya te enseñé todo lo que sé. Sería un egoísta si te mantuviera conmigo, tú tienes mucho talento y hambre de aprender ’”, recuerda Gaytán.

Así, llegó a convertirse en Chef Ejecutivo del Bistrot Margot, donde trabajó con el reconocido chef francés Dominique Tougne. A su lado descubrió los sabores y técnicas de la cocina francesa, que más tarde incorporó a sus platillos.

Gracias a esa creatividad, amor y dedicación tan #ALaMexicana que lo caracteriza, ha tocado los paladares y vidas de sus comensales. Un conmovedor ejemplo fue cuando hizo una comida especial para una mujer en etapa terminal de cáncer, que además tenía diferencias con su hija, la cual resultó ser uno de sus últimos deseos antes de morir.

“Ahí me di cuenta de la importancia de lo que hago, de cómo se pueden cautivar almas. Eso me cambia la vida, ver cómo alguien se quiere llevar un poco de mí, de mis sabores. Se vuelve algo personal, deja de ser solo una profesión”, afirma emocionado Carlos.

Soñando en grande

“Creo que los mexicanos somos gente honrada y muy trabajadora, pero nos faltan líderes que se atrevan a intentar nuevas cosas. Todos tenemos algún talento y si te atreves a crecer y trabajas duro, puedes hacer lo que quieras”. Como él, que se atrevió a soñar en grande y nunca se dio por vencido, ni cuando su restaurante estuvo a punto de cerrar en el 2012.

Carlos Gaytán ha vivido más años en Estados Unidos (26), que en su país (20), pero su corazón, su manera de pensar y de actuar siguen siendo #ALaMexicana.

“A pesar de que estoy en el extranjero, hago las cosas muy bien, A La Mexicana, siempre pensando en dejar a mi país en lo más alto y recalcando que los mexicanos tenemos talento y hacemos cosas increíbles”, afirma orgulloso el chef mexicano que fue a perseguir el sueño americano y encontró el triunfo.