Por: Eduardo Cota

El planeta está en una encrucijada. Este fue el tema del Congreso Mundial de la Naturaleza, realizado del 1 al 10 de septiembre de 2016 en Hawái, en el cual tuve la oportunidad de participar gracias a la invitación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo que convocó a más de 10 mil especialistas, líderes, gobernantes, empresarios, académicos, indígenas y representantes de la sociedad civil, provenientes de más de mil 200 organizaciones. ¡Toda una experiencia!

Este Congreso se realiza cada cuatro años, y pretende ser un espacio de encuentro para la discusión, el intercambio de ideas y experiencias, reflejadas en propuestas y medidas para revertir el deterioro ambiental y garantizar que nuestras comunidades se desarrollen en espacios sanos y habitables. Durante los 10 días del Congreso hubo eventos sociales, diálogos de alto nivel, exposición de casos de conservación, talleres, cafés del conocimiento, presentación de carteles, campus de la conservación y pabellones, con un nivel de participación tan grande que llegaron a realizarse hasta 200 eventos de manera simultánea.


Como parte de estas actividades, tuve la oportunidad de mostrar los resultados del Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua, el cual se lleva a cabo en alianza con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la Industria Mexicana de Coca-Cola y las comunidades en donde se implementa. Esta iniciativa, ha sido catalogada por el estudio de Natural Solutions del Tecnológico de Monterrey, como el proyecto de conservación no gubernamental más importante del mundo, sin tomar en cuenta los esfuerzos de los gobiernos, que por sus recursos e infraestructura tienen resultados muy superiores.

Para establecer un parámetro de la trascendencia de este Programa, recordemos el Green Belt Movement, una iniciativa de reforestación que le valió el Premio Nobel de la Paz a la profesora keniana Wangari Maathai, a través del cual logró plantar 30 millones de árboles en 30 años, mientras que el Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua, que ejecutamos a través de Pronatura México, ha plantado 74 millones en apenas ocho años.

Fueron llamativas las reacciones de nuestros colegas: al principio la incredulidad, pues saben todo el esfuerzo que se requiere para reforestar una hectárea. Luego vino el interés, pues muchos colegas de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe nos buscaron para que los asesoremos y así puedan replicar los resultados en sus países pues, sin proponérnoslo, nos convertimos en un referente gracias al éxito del esfuerzo tripartita y la suma de esfuerzos, que realmente da mejores resultados.

Gozamos del honor de impartir un taller para algunos de los mejores especialistas del mundo. Se trató de: “Cómo vender un proyecto de conservación”, impartido en colaboración con Reforestamos México, Hombre Naturaleza, y la directora general para Mesoamérica y el Caribe de la UICN, Grethel Aguilar. Este evento es considerado el “producto gourmet” del congreso, pues es donde se llevan a cabo las capacitaciones de más alto nivel.

También participé en el café del conocimiento, un espacio para el intercambio de opiniones entre expertos; en esta sesión hablé de la importancia de la recarga de acuíferos a través de suelos forestales, al lado del ministro de Medio Ambiente de Guatemala.

De forma paralela participé en la Asamblea de miembros de la UICN, donde se discuten mociones que se traducen en recomendaciones para los gobiernos del mundo, así como en mandatos internos para la mejora de la organización. Destacó el llamado a dejar de utilizar plomo en las municiones para evitar la contaminación de suelos y acuíferos, a cerrar los mercados a la venta de marfil, mejorar la conservación fuera de las áreas de jurisdicción nacional, y redoblar esfuerzos para la conservación de la vaquita marina, entre otros. Recordemos que sólo la UICN y la Cruz Roja cuentan con silla en el Consejo de Naciones Unidas, por lo que estas recomendaciones son de alta trascendencia.

Más allá de lo profesional, este encuentro dejó en mí grandes experiencias como persona. Como biólogo uno tiene el ánimo de hacer algo por mejorar al mundo, y pude darme cuenta de que es posible y que hay miles de personas en el planeta con convicciones similares. También me planteé el reto de realizar las gestiones necesarias para que en el próximo Congreso Mundial de la Naturaleza sea un grupo de personas de la organización quienes asistamos, dada la importancia de este evento y lo mucho que los especialistas de Pronatura podemos aportar a los retos globales de conservación.

Eduardo Cota Corona cursó la licenciatura en Biología y la maestría en Ciencias en la Universidad Nacional Autónoma de México; realizó estudios de Administración y Planeación de Áreas Naturales Protegidas en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro y estudios de Manejo de Áreas Naturales en el Parque Nacional Big Bend en Texas. Ha trabajado en diferentes instituciones educativas, gubernamentales y de conservación de recursos naturales del país. Desde hace 16 años trabaja en Pronatura México A.C., donde es actualmente el Director de Conservación y Restauración Ecológica. Coautor de 16 libros de biología, educación ambiental y paleontología.