Normalmente, desde pequeños nos dicen que no debemos hablar con extraños. Sin embargo, conforme pasan los años, más que por precaución, lo terminamos haciendo por simple rutina y quizá para evitar salir de nuestra zona de confort.

¿Te imaginas qué pasaría si un día cualquiera te atreves a hablarle al desconocido que está frente a ti en la fila del supermercado, o al lado de ti en el camión que te lleva a tu trabajo? ¿O al comensal que está solo y al lado de tu mesa o quien está al lado tuyo justo antes de empezar un concierto?

Platicar con extraños tiene más beneficios de los que pensamos, incluso, entablar una mínima conversación de menos de un minuto con quien nos atiende en el café o en la tiendita de siempre produce una sensación de pertenecer, de acuerdo a un estudio de The University of British Columbia.

Además, existen múltiples situaciones en las que coincidimos con extraños y que podrían ser una excelente oportunidad para disfrutar una nueva experiencia personal con resultados positivos, según un experimento social de la Universidad de Chicago publicado en Journal of Experimental Psychology, que probó que hablar con gente que no conocemos genera un sentimiento de bienestar.

En dicho experimento, le pidieron a algunos pasajeros que se trasladaban en autobús o en tren que hablaran con desconocidos y luego les preguntaron cómo se habían sentido. Para sorpresa de algunos, a pesar de haber pensado que se sentirían incómodos después de hablar con un extraño, la mayoría de los participantes afirmó lo bien que se había sentido al entablar conversación con el de enfrente y, en comparación con otro grupo de participantes al que se les pidió que actuara como cualquier día, tuvieron una experiencia más positiva.

Dejar a un lado el celular

En una época en la que estamos conectados a internet 6 horas diarias, según últimos datos de la Asociación Mexicana de Internet, presentados en la 11ª edición de su Estudio de Hábitos de los Usuarios de Internet en México, y en un mundo en el que un 37% de las personas piensa que su celular es igual o más importante que sus amigos, de acuerdo a un experimento de Kaspersky Lab de las Universidades Würzburg y Nottingham Trent, resulta prioridad darle un descanso a nuestra interacción virtual para hacernos presentes y volver a ver al de enfrente como parte de nuestra realidad.

Nos aligera el día, fortalece nuestra tolerancia, brinda mayor seguridad, nos permite mejorar nuestra capacidad de escucha y crear conexiones más fuertes con los demás. Incluso, hasta puede darnos la oportunidad de ayudar a alguien más al brindarle una nueva perspectiva, regalarle un cumplido o simplemente escucharlo.

Como ves, las conversaciones cara a cara se pueden convertir en la excusa perfecta para salir de nuestra rutina habitual y avanzar en el camino por ser más felices. Y todo podría empezar con un simple: hola. ¿Te atreves a intentarlo hoy?