En un país que destaca por tener uno de los mayores índices de obesidad infantil en el mundo, atrás quedó aquella frase que decía que un niño ”gordito” era más sano y feliz, pues de acuerdo al informe de 2013: The State of Food and Agriculture (El estado de la comida y la agricultura) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) este problema de salud se posiciona como un tema muy serio y prioritario para todos los mexicanos.

Para entender su dimensión, primero debemos familiarizarnos con el concepto del Índice de Masa Corporal (IMC), que se calcula dividiendo nuestro peso en kilos entre el cuadrado de nuestra estatura en metros, lo cual se representa con la siguiente fórmula: IMC = kg / m2.

Como ejemplo, imagina que tu peso es de 60 kilogramos y tu altura es 1.60 metros. Entonces tienes que dividir 60 entre tu altura al cuadrado (multiplica 1.60 por 1.60), lo que te da 23.43.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona tiene sobrepeso si su IMC es igual o superior a 25 y tiene obesidad si su índice es igual o superior a 30. Es decir, que si tus medidas son las del ejemplo que brindamos, tú no tendrías ni obesidad ni sobrepeso.

Problema multifactorial

Enfermedades cardiovasculares, diabetes, problemas en las articulaciones y algunos tipos de cáncer son varias de las enfermedades que podrían desarrollarse a causa del sobrepeso, pero sobre todo, por la obesidad, que se presenta por una gran cantidad de factores.

En palabras del doctor Hugo Laviada Molina, especialista endocrinólogo, este problema surge de una combinación de causas, como la genética, el cambio en nuestros hábitos alimenticios, una vida más sedentaria, que hace que gastemos menos energía de la que consumimos, e implicaciones emocionales y que tienen que ver más con el simple placer.

Contrario a la idea popular de que la obesidad está relacionada con el consumo sin moderación de un producto en particular, el especialista confirma: lo importante es recordar que todos los alimentos aportan cierta cantidad de energía, y es la suma de esas calorías aportadas por los diversos alimentos, lo que define si excedemos más de lo que podemos gastar en actividad, y si es así engordemos”.

Es decir, ya sea una tortilla, un pan, un postre o, inclusive, aguas naturales con o sin azúcar añadida (de sabor), todos los alimentos proveen una cierta densidad energética y es nuestra responsabilidad consumirlos con moderación para evitar un balance energético positivo; esto significa tener saldo a favor de energía en nuestro cuerpo, lo que hace que aumente nuestra masa corporal.

La clave: consumir responsablemente

Desde hace tiempo, los especialistas en nutrición nos han invitado a comer con moderación, lo que en los últimos años se ha convertido en una especie de mantra dentro del nuevo estilo de vida urbano que la mayoría de los mexicanos llevamos.

No omitir ninguna de las tres comidas del día, incorporar a nuestros hábitos alimentos más variados, darle color a nuestro plato (¡incluir vegetales siempre!) y consumir de manera medida y moderada platillos ricos en hidratos de carbono a base de maíz, arroz, papa y harina de trigo o azúcar, son algunos de los consejos que nos brinda el doctor Laviada.

Recuerda que las opiniones de especialistas y las recomendaciones de tu médico, podrían ayudarte a tomar decisiones importantes sobre el tamaño de las porciones que consumes, de acuerdo a tus necesidades y estilo de vida. ¿Estás listo para comenzar un cambio hacia una vida saludable?