Todos anhelamos lo mismo: cuidar nuestro peso, vernos bien y sentirnos bien, y tener el estrés bajo control. ¿Podemos lograrlo? ¡Claro! Con un estilo de vida saludable, a pesar de todo lo que pueda resultar nuestro ritmo de vida acelerado. 

Debemos entender que el cuidarnos ya no debe ser una opción. Si queremos calidad de vida y prevenir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, no tenemos más alternativa que comer bien y hacer ejercicio. Las “dietas milagro” no existen y la realidad es que no llegaremos a ningún lado sin esfuerzo. Se trata de aprender a cambiar hábitos mediante lo que llamamos educación nutricional. No hay mejor dieta que la que es personalizada, sin embargo, te daremos algunas recomendaciones.

Las reglas de oro de la alimentación


Una dieta correcta debe ser:

  • Completa: De acuerdo al Plato del Bien Comer que nos presenta la Secretaría de Salud (SSA), los alimentos se dividen en tres grupos: Verduras y Frutas, Leguminosas y Alimentos de Origen Animal y Cereales. Lo ideal, según esta herramienta de la SSA, es que en las tres comidas del día y dos colaciones, incluyas al menos un alimento de cada grupo, por ejemplo: si te preparas un huevo revuelto con verduras, y lo acompañas con una tortilla, ya cubres los tres grupos.
  • Equilibrada: Recuerda llenar tu plato de muchas verduras, suficientes proteínas, y pocos cereales y tubérculos. Procura que los nutrimentos guarden las proporciones entre sí al integrar en el desayuno, comida y cena alimentos de los tres grupos.
  • Suficiente: Todos tenemos distintas necesidades, no es la misma cantidad de alimento la que requiere un atleta olímpico, que una persona sedentaria o que hace actividad física ligera. Tu alimentación debe cubrir los requerimientos para mantener un peso adecuado y así puedas rendir al máximo en tus actividades del día.
  • Variada: No basta con que incluyas un alimento de los tres grupos, también debes ir combinando los alimentos dentro de los mismos. Así tu cuerpo recibirá todos los nutrimentos: vitaminas y minerales, y además evitarás caer en la monotonía, ¡no tienes por qué comerlo mismo siempre, para que sea saludable!
  • Higiénica: A veces es difícil controlar los lugares en los que comemos, sin embargo sí es importante tener cuidado en la higiene y preparación de los alimentos. Si no puedes preparar tus alimentos para comer fuera de casa, tampoco hay pretextos, se pueden tener opciones saludables con estos tips.
  • Adecuada: Tu dieta debe incluir lo que te gusta. No hay alimentos prohibidos, pero sí momentos adecuados y cantidades para cada uno de ellos. Tu alimentación debe adecuarse a tus necesidades, preferencias de alimentos, estado de salud, alergias y/o intolerancias, así como a tus recursos económicos.

Cabe agregar, que durante el marco del Día Mundial de la Alimentación se destacó que el cambio climático está impactando de manera importante la producción de alimentos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), trabaja con varios países para invertir más en el desarrollo agropecuario de manera comprometida con el medio ambiente.

Por eso, para alimentarnos correctamente, todos somos responsables de los espacios donde algunos de nuestros nutrimentos son sembrados, por lo que debemos cuidarlos con acciones como reciclar o decir sí a estilos de vida saludable, ¿te animas?