Por: Adriana Vera Orozco

La meditación generalmente se considera como práctica espiritual, pero también es una herramienta de bienestar físico y mental. Está comprobado que la meditación fortalece el sistema inmune, reduce el estrés y ayuda a dormir mejor. También que aumenta la capacidad de atención, entre otros muchos otros efectos positivos que aporta su práctica.

Los niños de hoy están hiperestimulados por varios factores: la agitada vida moderna, todos las pantallas y aparatos tecnológicos que los rodean, por mencionar solamente un par de factores. La meditación en estos casos es un muy recomendable. Además, la meditación en pequeños sirve para que:

  • Tengan más confianza en ellos mismos y en su entorno.

  • Duerman mejor.

  • Sean más creativos.

  • Conozcan sus emociones.

  • Controlen mejor sus reacciones.

¿Cómo enseñarles a hacerlo?


Por supuesto, la primera clave es hacerlo nosotros. No es necesario tener gran conocimiento de técnicas para realizar esta actividad. Con seguir la respiración de manera consciente y constante durante unos minutos es suficiente para empezar a practicar.

¿A qué edad pueden empezar a meditar?

Con mis hijos me he dado cuenta que los niños empiezan a entender el propósito a partir de los cuatro años aproximadamente. Sin embargo, todos los niños son diferentes y quizás haya niños que lo pueden empezar a intentar alrededor de los dos años y medio.

¿Cuánto tiempo pueden intentar meditar juntos?

Lo ideal es meditar un minuto por año de edad que tenga el niño. Sin embargo puede ser menos, o puede ser más. Eso el mismo niño irá dictando la pauta.

¿Qué hacer si todavía no se pueden sentar a meditar ni tres minutos?

Puedes empezar a practicar el silencio. Pídeles que todos en casa guarden silencio unos minutos al día y ve incrementando el tiempo poco a poco. Puedes hacerlo a manera de juego diciendo: “¿quién puede estar calladito el mayor tiempo posible?”. Y cuando rompas el silencio, hazlo con palabras de amor, bondad y de buenas intenciones.

¿Cómo se les explica?

Es importante transmitirles que meditar les dará calma mental y espiritual. Hay que dejarles claro que es un momento para encontrar la paz. La música sirve bien a este propósito. En Spotify encontrarás varias opciones para hacerlo. Elige la que más le guste a tu hijo.

Por último, trata de hacerlo siempre en el mismo lugar, usen un cojín para sentarse en él en flor de loto y  traten de mirar hacia una ventana. El propósito es hacerlos conscientes de su respiración diciéndoles que son un globo que se infla cuando inhalan y que se desinfla cuando exhalan. Si haces la práctica sin música, diles que se  concentren en los sonidos que pueden encontrar a su alrededor.

Esto es solo el inicio de un gran hábito que les dará muchos beneficios a lo largo de su vida. ¡Suerte y constancia!

Adriana Vera Orozco


Es periodista y madre de dos niños. Ha escrito por más de 10 años sobre temas de estilo de vida y ahora ha incorporado a su especialidad los temas de maternidad. Puedes leer lo que escribe sobre arte, literatura, cine, diseño y moda para mamás y niños en neceser.net