Cada vez que visito un campus universitario o hablo con jóvenes profesionales cara a cara,  inevitablemente me preguntan: "¿Qué atributo particular cree que es el mayor responsable de su éxito en los negocios?" Yo les digo, sin dudarlo: "nunca cenar solo.”

Cada momento de cada día es una oportunidad para iniciar o fortalecer una relación, y esas relaciones, si se fomentan, pueden traer increíbles oportunidades para las partes involucradas.

Para mí, las relaciones son los elementos individuales más importantes que aporto a mi papel como Presidente y CEO de The Coca-Cola Company. Francamente, son ellas las que me trajeron aquí.

Y la lección más importante que he aprendido a lo largo de los años con respecto a las relaciones es que sólo funcionan cuando estás ahí para la gente en las buenas y en las malas. Es igual que en los votos nupciales: aquellas antiguas palabras están llenas de razón.

Quiero compartir un caso real sobre este punto. En 1989, a la edad de 36 años, se me asignó la tarea de darle entrada a Coca-Cola en la antigua Unión Soviética y Europa Oriental después de la caída del Muro de Berlín. Conceptos como los derechos humanos básicos, la libertad de expresión, la democracia, la libre empresa y la propiedad de la tierra eran novedosos para las 350 millones de personas que vivían en esta vasta zona.

No había ninguna infraestructura de Coca-Cola a la cual hacer referencia. No había plantas embotelladoras. No había sistemas de distribución. Nuestro reto era crear más de 20 plantas de embotellado y un moderno sistema de distribución literalmente en meses, a través de 23 naciones.

En un momento dado durante este tiempo, yo estaba en Albania, que entonces era una de las naciones más aisladas política y económicamente del mundo. Su economía estaba hecha un desastre y su gente sufría de muchas carencias. Aun así, vimos potencial allí y estábamos decididos a abrir una planta embotelladora. Necesitábamos encontrar a las personas adecuadas para ayudarnos. Alguien me recomendó a un médico y me dijo: "tiene que conocer a este hombre."

Encontré al médico en su consultorio. No tenía calefacción y utilizaba huacales de madera como asientos para sus pacientes. Rápidamente desarrollé una relación con él y le enviaba copias de periódicos y revistas occidentales, que eran prácticamente inexistentes en su país en ese momento.

Un año más tarde, durante las primeras elecciones libres, este médico - Salih Berisha - se convirtió en el primer presidente electo de Albania. Coca-Cola se convirtió en la primera inversión extranjera, y en 1993 abrimos la primera planta moderna de Coca-Cola. El Presidente Berisha me acompañó durante el corte del listón y hoy Coca-Cola emplea a más de 2,000 personas en este país.

Fue también durante esta época que un antiguo profesor de la universidad, con quien yo mantenía contacto, se convirtió en el primer ministro de Polonia.

Él me llamó un día de la nada, justo antes de que el Muro de Berlín cayera, y me dijo: "Muhtar, más vale que tú y Coca-Cola se preparen porque las cosas van a cambiar rápidamente en Polonia."

Tenía razón. Su sabio consejo fue en gran parte responsable de que Coca-Cola pudiera abrir una planta embotelladora en Polonia, una de las 23 plantas que abrimos a lo largo del antiguo bloque oriental en poco más de dos años.

En resumen, las relaciones son importantes y en un mundo que es cada vez más digital y social, nunca habíamos tenido tal poder de alcance y de mantenerlas creciendo.

Muhtar Kent es Presidente y CEO de The Coca-Cola Company. Síguelo en Twitter @MuhtarKent

Este artículo originalmente apareció en Coca Cola Journey Estados Unidos.