Los yoguis no nos dejarán mentir. Más que un ejercicio, practicar yoga nos ayuda a alinear nuestra mente con nuestro cuerpo, y a hacernos conscientes de nuestro momento presente. Pero, ¿qué es lo que hace que tantas personas alrededor del mundo sean amantes de esta práctica milenaria?

Inmersos en la vorágine de una forma de vida cada vez más exprés, esta disciplina, más que opcional, parece ser una práctica necesaria para nuestro beneficio. Y es que de acuerdo a un estudio de la Universidad de Harvard, dedicar unos minutos a hacer yoga nos ayuda a eliminar el estrés y múltiples enfermedades, además de fortalecer nuestra resiliencia, capacidad de afrontar y sobreponerse a los problemas, más facilmente.

Así que si en tus propósitos de Año Nuevo incluiste estresarte menos o dedicarte más tiempo a ti mismo, aún estás a tiempo de cumplirlo. Identifica primero cuál es el tipo de práctica idónea para ti:

  • Yoga Iyengar. La clave de este tipo de yoga restaurativa está en la alineación, y gracias a los objetos de apoyo que se usan, puede ser practicada por personas con problemas de cuello y espalda.
  • Yoga Ashtanga Vinyasa. Se podría decir que es la más extrema, ya que con cada cinco respiraciones, sostienes una postura. Es ideal para personas inquietas y que necesitan estar en movimiento todo el tiempo.
  • Yoga Bikram. Es la favorita de todos aquellos a los que les encanta sudar. A través de 26 posturas, estiras y fortaleces tus músculos.
  • Yoga Kundalini. Creada para conducir a un estado de plenitud, con esta práctica se fortalecen los sistemas del organismo y se eleva el espíritu. Es ideal para personas con ansiedad, depresión o dudas existenciales.
  • Yoga Hatha. Es la más practicada a nivel mundial, e incluye sostener posturas, hacer ejercicios respiratorios y llevar a cabo un trabajo de conciencia, mediante la relajación y la meditación.
  • Yoga Jivamukti. Buena salud y condición física son necesarias para esta práctica, que además de mejorar la fuerza y flexibilidad, fomenta todo un estilo de vida basado en la paz mental.


Ahora sí, comencemos a practicar yoga

Una vez que hayas definido cuál es mejor tipo de yoga de acuerdo a tu estilo de vida y a tu personalidad, además de haber localizado un centro cerca de tu zona de interés, el siguiente paso es: ¡Asistir a tu primera clase!

Antes de comenzar la sesión, coméntale a tu guía que eres primerizo, para que ponga especial cuidado en tu desempeño y pueda guiarte con más cuidado. Durante las primeras sesiones hay un factor clave que es necesario que comprendas si eres principiante: sé gentil contigo mismo y mantén tu pensamiento positivo. Aunque parece una disciplina fácil de seguir, algunas posturas requieren de tiempo y práctica, así que ten paciencia si no puedes hacer alguna postura las primeras veces.

Otro consejo es que sigas tu instinto. Nadie está dentro de tu cuerpo, así que es necesario que identifiques la diferencia entre practicar una postura que te parezca complicada y una que creas que te pueda lastimar. Y por último, siempre pregunta cuando no entiendas algo.

Con ropa cómoda y tu bebida favorita al lado, ahora sí estás listo para este viaje que despertará tu cuerpo y tu espíritu. Namasté.