La actividad física es uno de los pilares del bienestar. Los expertos recomiendan, al menos, realizar 30 minutos de ejercicio al día para recibir sus beneficios. Una de las disciplinas que proveería de importantes efectos es el yoga, pues se ha visto que proporciona bienestar físico y mental.

De acuerdo con un reporte de The International Association of Yoga Therapists, el yoga causa impactos fisiológicos, psicológicos y bioquímicos cuando se realiza de manera constante y en un programa que incorpore asanas (posturas), pranayama (respiración) y meditación. Entre los cambios que se han registrado es notable cómo mejora el estado de ánimo, la calidad de sueño, la concentración y la memoria; disminuye la ansiedad y la depresión e incrementa el equilibrio y la estabilidad.

Para sacar el mayor provecho a la sesión, es aconsejable que te cerciores, primero, de tu buen estado de salud; luego, que la efectúes con el estómago vacío en una estancia tranquila. Es importante concentrarse en respirar por la nariz de manera pausada y procurar que los movimientos sean regulados, lentos, y el esfuerzo paulatino, sin excederse. Mantén la postura durante 30 segundos, descansa y repite. Conforme avances, podrás aumentar el tiempo. En El gran libro del yoga se menciona a detalle los beneficios que obtienes al adoptar cada asana (postura de yoga), algunos de ellos son los siguientes:

1 Pinza

Siéntate sobre una superficie plana con las piernas juntas y estiradas sin doblarlas, inclina el tronco hacia delante, sujeta los tobillos con las manos y acerca la cabeza hacia las rodillas. Al estirarse los músculos posteriores del cuerpo, estos se revitalizan y se irriga la médula espinal. La presión sobre el abdomen actúa como masaje en los órganos de esa zona mejorando su función.

2 Cobra

Recuéstate boca abajo, mantén las piernas juntas y las manos a los lados de los hombros. Con lentitud eleva el tronco estirando los brazos lo más posible. Flexiona el torso hacia atrás procurando que el abdomen no se separe del suelo. Fortalece los músculos pectorales, de hombros, brazos y glúteos. Aporta flexibilidad a la columna vertebral, estimula el funcionamiento de pulmones, corazón e intestinos.

3 Camello

De rodillas en el piso, con las piernas juntas y las manos sobre el pecho reclina el tronco hacia atrás arqueando la espalda sin forzarla. Apoya las manos en las palmas de los pies o los tobillos (si alcanzas) mientras mantienes el tronco arqueado y la cabeza hacia atrás. Tonifica los músculos de tórax y espalda; da masaje a la zona lumbar y flexibilidad a la espina dorsal; de este modo, estimula el funcionamiento de las glándulas tiroides y suprarrenales, así como el sistema circulatorio y urogenital.

4 Triángulo

De pie con las piernas juntas y los brazos a los lados del cuerpo, separa las piernas y coloca los brazos en cruz con las palmas hacia abajo. Inclina el torso hacia el lado derecho, y cuando la postura se dificulte desvíalo hacia delante, tratando de alcanzar el pie derecho con la mano. El brazo izquierdo y el rostro se dirigen hacia arriba. Fortalece los músculos del cuello, tronco y piernas y estimula los oblicuos del abdomen. Alivia dolores de espalda, previene el lumbago y la constipación. Estimula la función de hígado, páncreas y bazo.

5 Abdominal

Siéntate en el piso con las piernas juntas y estiradas. Inclina el cuerpo hacia atrás apoyándote en los antebrazos. Eleva las piernas y el tronco a la vez que proyetas los brazos en un intento por mantener el cuerpo en forma de V. Tonifica los músculos del abdomen, pecho y espalda, al tiempo que da masaje a los glúteos y mejora el riego sanguíneo en todo el cuerpo.

6 Torsión

Siéntate en el piso con las piernas juntas y estiradas. Flexiona la pierna derecha y pásala por encima de la pierna izquierda y apoya el pie en el suelo junto a la cara externa del muslo izquierdo. Mantén el muslo de la pierna derecha junto al estómago. Gira el tronco y el rostro hacia la derecha pasando el brazo izquierdo por encima de la pierna derecha, sosteniéndola. Apoya la palma de la mano derecha sobre el piso atrás del tronco. Brinda flexibilidad a la espina dorsal y revitaliza los músculos dorsales y los nervios espinales. Relaja a profundidad el sistema nervioso aliviando las tensiones.

7 Inversión

Recuéstate en el piso boca arriba, con los brazos a los lados del cuerpo. Presiona las palmas de las manos y los brazos contra el suelo, conforme elevas las piernas en el aire, dirigiendo los pies por encima de la cabeza. Flexiona los brazos y coloca las manos en la zona lumbar o cadera para dar apoyo al cuerpo. El peso debe distribuirse entre la parte alta de la espalda y los brazos. Brinda descanso total a las piernas y previene las várices. También aporta sangre extra al cerebro con lo que mejora su funcionamiento; tonifica el cuello y las vértebras cervicales y relaja a profundidad.

El yoga podría impactar positivamente nuestro estilo de vida y compartir sus beneficios con nuestros amigos y familiares nos ayudará a estrechar los lazos que nos unen.

Y para que más personas se activen, en la Industria Mexicana de Coca-Cola apoyamos programas como Ponte al 100, que realiza mediciones al estado físico de cada una de las personas, a través de pruebas de rendimiento, psicopedagógicas y factores morfológicos para luego ofrecer una serie de recomendaciones de actividad física y alimentación correcta a fin de guiar por el camino del bienestar a quienes así lo quieran. 

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