Ellos corren, suben, bajan, dan piruetas, giran, trepan y juegan por horas sin estar conscientes de que están moviendo su cuerpo y, con ello, sudando y perdiendo agua y electrolitos. Por ello, es vital que, como padre de familia, estés pendiente de la correcta hidratación de tus pequeños para que su organismo funcione correctamente.

De acuerdo a la Gran Guía de la Hidratación que desarrolló el Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar, los niños deben tomar cierta cantidad de agua dependiendo de su edad y género. Si tu niño o niña tiene entre 1 y 3 años, necesita consumir alrededor de 1.1 a 1.5 litros (de 4.5 a 6.5 tazas); si tiene entre 4 a 8 años, la recomendación diaria es que tome de 1.6 a 2 litros (de 6.5 a 8.5 tazas), y si su edad es de 9 a 13 años, debe consumir de 2 a 2.7 litros (8.5 a 11.5 tazas).

Ahora bien, a partir de los 14 a los 18 años, la cantidad necesaria de agua para tu hijo depende también de su género. Si es mujer, requiere tomar 2.5 litros (10.5 tazas) y si es hombre, necesita 2.8 litros (11.5 tazas). Es importante recordar que obtenemos el agua que necesitamos a partir de diferentes bebidas (en un 80%) y de los alimentos (en un 20%).1

Por lo tanto, no te debes preocupar de que tu niño consuma la cantidad de tazas recomendadas en agua, sino que puedas hacer un balance entre lo que come y lo que bebe para que esté correctamente hidratado.

¿Cómo detectar la deshidratación?

Es muy importante que monitorees la cantidad de líquidos que tus hijos consumen al día para evitar que se deshidraten, sobretodo en el verano cuando hace calor.

La deshidratación puede ser leve, moderada y grave, según la cantidad de líquido que haya perdido el cuerpo y no haya sido repuesta.

Para identificar si presentan este trastorno, mantente atento por si te dicen que les duele la cabeza, si los notas cansados o si presentan signos de confusión. Tan pronto tengas la sensación de que su cuerpo necesita agua, hidrátalos para evitar alguna complicación posterior.

Si observas que cuando lloran no les salen lágrimas, tienen la boca y lengua reseca, los ojos hundidos, la piel grisácea u orinan menos de lo normal, lo más probable es que estés presenciando algunos síntomas de deshidratación moderada o grave y necesites solicitar atención médica de inmediato.


Algunos trucos bajo la manga

Para evitar que se presente la deshidratación en tus hijos, es necesario que practiques la prevención. Aquí te damos algunas ideas:

  • Dales un vaso grande con agua antes de salir a jugar o a hacer cualquiera de sus actividades.

  • A la hora de los juegos al aire libre, programa una alarma en tu celular cada dos o tres horas que te avise que es momento de que tus niños tomen algún líquido.

  • Recordarle a los niños que tienen que consumir líquidos ya que mientras juegan suelen olvidarse que se tienen que hidratar.

  • Incluye líquidos en cada tiempo de comida o refrigerio.

  • Opta por bebidas con sabor, como agua de pepino, de jamaica, limonada o naranjada ya que suelen ser mejor aceptadas por los niños.

  • Incluye en tu jarra de agua alguna fruta picada para que le dé sabor. Incluso, puedes prepararla con ellos.

  • Incluye verduras y frutas en las comidas, ya que aportan una gran cantidad de agua.

  • Cocina alimentos con alto contenido de agua, como sopas, caldos y cremas.

  • Prepara gelatina como refrigerio y colación.

  • Bebe líquidos junto con ellos. Recuerda que aprenden con el ejemplo.

Como ves, el propósito es que el agua se convierta en parte esencial de la vida de tus pequeños para que, dentro de una dieta equilibrada y actividad física, le brinden el máximo bienestar.