La actividad física contempla cualquier movimiento corporal causado por la contracción muscular, que da como resultado que se incremente el gasto de energía. Abarca desde actividades necesarias para el mantenimiento de la vida como comer, bañarse, preparar la comida y limpiar, hasta actividades que tienen cierto objetivo ya sea de salud, entretenimiento, apariencia física o competencia. Sin embargo, es muy importante saber que la intensidad, el tiempo y el volumen de la actividad física son las tres variables que determinarán el impacto de la misma en nuestro estado de salud físico, mental y emocional.

Si una persona desea gozar de los beneficios de estar activo debe tomar conciencia de la importancia de lograr objetivos. Los beneficios de realizar ejercicio, pueden no ser inmediatos, y solamente tendrán un impacto real a través de la práctica continua.

Para personas completamente sedentarias, lo recomendable es comenzar con caminatas de 20 a 30 minutos diarios. Caminar es una forma de realizar actividad física que puede integrarse de forma simple al ritmo de vida cotidiano, además de poder realizarse de manera gratuita, únicamente requiere calzado cómodo o deportivo y podemos practicarla en cualquier horario, en compañía de amigos, familiares o hasta nuestras mascotas. Lo importante es que la persona se enfoque en mantener un cierto ritmo que eleve sus pulsaciones y que por lo tanto realmente impacte positivamente en su salud.

La actividad física diaria repercute de forma positiva en la prevención de múltiples enfermedades y la disminución en el riesgo de sufrir muerte prematura, pero además aporta otros beneficios, que  aunque sutiles, se vuelven fundamentales en la obtención de una adecuada calidad de vida: mayor autoestima e integración social.

En menores de edad se ha comprobado que la práctica constante de actividad física favorece su aprendizaje intelectual, su autoconfianza, integración social y hasta su nivel de responsabilidad y autoestima. Así mismo, promueve la condición física, presentando mejorías cardiorrespiratorias, músculos más fuertes, niveles más bajos de grasa corporal, fortalecimiento de huesos y niveles más bajos de ansiedad y depresión. Se recomienda que los niños y adolescentes  realicen 60 minutos o más de AF diaria.

Para los adolescentes, la actividad física se puede convertir en una gran herramienta para el desarrollo de los huesos, ya que esta es la etapa fundamental de calcificación ósea. Además promueve el desarrollo de aptitudes y habilidades físicas como la velocidad y la agilidad.

En los adultos, se considera que aquellos físicamente activos son más sanos, pero además poseen mejor composición corporal, condición física y estado de salud mental. Además tienen menor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas en comparación con las personas sedentarias. La recomendación de actividad física para este grupo de edad son 75 a 150 minutos a la semana.

Finalmente, para el adulto mayor, la actividad física debe ser una parte fundamental de su vida diaria, ya que solo a través de ella podrá evitar el deterioro propio del organismo que se manifiesta en problemas como sarcopenia, osteoporosis y pérdida de la memoria. El tipo y tiempo de ejercicio para este grupo se determina de manera personalizada de acuerdo al estado general de salud y por lo tanto a las capacidades propias del sujeto.

M. Sc Beatriz Boullosa Moreno Presidente Federación Mexicana de Nutrición Deportiva