El huevo es considerado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como la proteína de más alta calidad, por excelencia. Y aunque es un alimento económico y común entre la dieta de los mexicanos, existen muchos mitos alrededor de él, por eso queremos explicarte los beneficios y la importancia de incluirlo en tu alimentación.

El huevo y sus propiedades

  • Brinda proteínas: Contiene todos los aminoácidos que nuestro cuerpo no puede producir y que necesitamos obtener de la dieta, por eso se considera una proteína completa.

  • ¡Más alto que nadie más! Es rico en minerales como hierro y zinc, nutrimentos asociados al crecimiento.

  • Vitamínicos beneficios: Contiene Vitamina A y luteína que protegen la vista y podrían garantizan la salud de los ojos. La Vitamina B12  ayuda a combatir la depresión y la fatiga. Las vitaminas K y D podrían fortalecer los huesos. Además, tiene azufre y lecitina que contribuyen a los procesos de depuración del hígado.

  • Cuidando a tu cerebro: La yema de huevo contiene colina, nutrimento que interviene en la salud del cerebro y podría ayudar a prevenir enfermedades como el Alzheimer.

  • Control de insulina: Estudios revelan que el consumo diario de huevo contribuye a mejorar la sensibilidad de a la insulina, así como el perfil de lípidos (colesterol), en pacientes que presentan síndrome metabólico.

  • Satisface al organismo: Recordemos que el huevo nos da saciedad, por lo que puede ayudarnos a controlar el apetito cuando estamos buscando perder peso.

Tres mitos y realidades sobre el huevo


  1. Consumir huevo todos los días te subirá el colesterol: Es cierto que la yema de huevo contiene colesterol, sin embargo, no por consumirlo tus niveles se elevarán, pues el cuerpo también produce el propio. Lo que sí podría afectarte directamente y también se relaciona con enfermedades del corazón, es el alto consumo de grasas “malas”, (grasas animales o saturadas), por ejemplo: los lácteos, la piel del pollo, la carne con grasa, el tocino, alimentos fritos y manteca.

  2. El huevo crudo no es una opción saludable, bajo ninguna circunstancia: En primera, si quieres evitar el riesgo de contraer salmonela, la cocción del huevo es importante, pues esta bacteria sólo se elimina a altas temperaturas. Además, una de las principales propiedades de la clara de huevo es que contiene proteínas de alta calidad pero, si el huevo está crudo, nuestro sistema digestivo es incapaz de poder absorber esas proteínas.

  3. Los huevos no deben lavarse: Los huevos contienen en su cáscara una película protectora, la cual impide que las bacterias entren y lo descompongan. Si lo lavas, ¡le quitarás esta protección! Por eso no debes lavar los huevos antes de meterlos al refrigerador. Si vas a hacerlo, que sea únicamente inmediatamente antes de consumirlo y evita consumir aquellos que vengan con alguna fisura en el cascarón.

Como ves, el huevo es un ingrediente imprescindible en nuestra despensa. Existen muchas maneras de comerlo: cocido, estrellado, revuelto o en omelettes. Procura prepararlo con la menor cantidad de aceite posible y acompáñalo con algo de verdura. Puede ser opción de desayuno o cena, pues recuerda que en tus tres comidas y dos colaciones del día debes incluir algo de proteína. ¡Provecho!