Un niño de tres años de edad no come lo mismo que un adolescente en crecimiento. Ni se puede comparar la cantidad de calorías que necesita una persona activa de 30 años, con las que requiere un adulto mayor. A lo largo de la vida nuestro cuerpo va cambiando, así como nuestras actividades diarias, por lo que los requerimientos de energía y porciones de alimentos deben ser distintas.

Ahora, nuestro organismo necesita energía hasta cuando nos encontramos en reposo, ello para mantener todas sus funciones, entre ellas la respiración y el bombeo del corazón. A esto hay que agregarle todos los otros factores que influyen en la cantidad de energía que cada uno de nosotros requerimos, entre ellos se encuentran: género, edad, estatura, peso, nivel de actividad física y estilo de vida, entre otros.

En la Industria Mexicana de Coca-Cola impulsamos estilos de vida saludable y por ello te ofrecemos porciones de menos de 100 calorías dentro de las opciones de nuestro portafolio de bebidas, para que elijas la que mejor se acople a ti y la integres a tu alimentación; además, tenemos desde agua, hasta bebidas bajas o sin calorías.

Únete a una comunidad que ya adoptó un estilo de vida saludable, cuida las porciones de alimentos que consumes y actívate para gastar la energía que tu cuerpo ya no requiere para su funcionamiento diario.

Energía por etapas

Como comentamos previamente, el requerimiento calórico para cada una de las etapas de la vida es distinta, además de que cada persona cuenta con características únicas que hacen difícil realizar un estimado general de cuánta energía requiere cada individuo dependiendo de su estilo de vida.

Etapa infantil: el apetito de los niños es muy variable, por lo que es mejor darles porciones pequeñas, varias veces al día. Como regla general, por cada año de vida, debemos darle al pequeño una cucharada sopera de cada alimento y, de acuerdo al apetito, le podremos ir dando un poco más. La mayoría come de cuatro a seis veces al día, por lo que es importante seleccionar con cuidado los refrigerios: que sean de alto valor nutricional.

Desde los seis, hasta los 10 años de edad, el crecimiento es lento, pero constante; por lo que los niños empiezan gradualmente a comer un poco más, pues ya ingieren alimentos tanto para saciar el hambre, como para obtener satisfacción social. La mayor parte del día la pasan en la escuela y, además, comienzan a participar en actividades en grupo y/o deportes recreativos.

Adolescencia: es una etapa de cambios constantes, por lo que las necesidades de nutrimentos son mayores, incluso que las de un adulto. Por supuesto que los requerimientos dependen de la actividad física que realizan, estado de salud, velocidad de crecimiento, edad y composición corporal. Por ejemplo, el músculo aunque esté en reposo, está gastando calorías, por lo que entre más músculo tenga una persona, más energía va a requerir. Cuando hablamos de los varones, es la etapa en la que pueden comer y comer sin sentirse satisfechos.

En el caso de los deportistas, las calorías que gastan varían de acuerdo al tipo de actividad física que practican, duración, intensidad y frecuencia. No es lo mismo jugar fútbol, que practicar karate o hacer un triatlón. La cantidad de proteínas y carbohidratos que deben consumir, incrementan junto con la intensidad del ejercicio, así como el requerimiento de minerales: hierro, calcio, vitamina E y C, y vitaminas del complejo B. Si no se vigila la alimentación correcta, el rendimiento en el adolescente y deportista, se verá afectado.

Etapa adulta: no es un mito que el metabolismo cambia después de los 30 y, además, desde esta década de la vida comenzamos a perder masa muscular, aunque sea de manera paulatina. Ahora, para entonces el estilo de vida es completamente distinto a la etapa previa, pues se tienen distintas responsabilidades laborales y familiares. En algunos casos, se podría llegar a descuidar la alimentación debido a la falta de tiempo y ya no hay tanta actividad física, se adopta una vida un tanto más sedentaria.

Por lo regular, los adultos consumen porciones pequeñas o nulas por la mañana y terminan ingiriendo cantidades excesivas en la cena, esto debido a la mala alimentación durante el día. Con este grupo de edad más que cuidar la ingesta calórica, se debe buscar que cada comida sea equilibrada.

Adulto en plenitud: en esta etapa influye mucho el estado de salud de la persona, pues es cuando comienzan los problemas digestivos y de masticación; además, las enfermedades crónicas suelen requerir cuidados especiales en la dieta.

Cuando el inconveniente es la masticación, los alimentos deben ser fraccionados en pequeños trozos y de consistencia blanda. Si la dificultad es la digestión, se recomienda evitar los alimentos que requieran preparación con mucha grasa, condimentos o picantes. Si se tienen problemas para tragar, es mejor restringir los alimentos blandos o los caldos y preferir los sólidos o espesos. Aquí es cuando la dieta vuelve a ser como la de los niños, pequeñas cantidades, pero ricas en energía y nutrimentos.

Como puedes ver, el tamaño de las porciones va de acuerdo al requerimiento energético que cada individuo necesita en cada una de las etapas de su vida. Adopta un estilo de vida saludable y consume sólo las calorías que tu cuerpo necesita.

Únete a una comunidad que emplea su energía en construir un futuro mejor, que impulsa estilos de vida saludables y se compromete con el cuidado al medio ambiente. Sé parte de #YoMeSubo y recuerda que al México que queremos, llegamos entre todos.