Por: Jaz Mendoza / @mamaejecutiva_

Editora de MamaEjecutiva.net

Quienes somos madres hemos experimentado una enorme dicha, pero sabemos que viene acompañada de una gran responsabilidad, pues somos las primeras maestras de nuestros hijos y su ejemplo a seguir. Si reflexionamos lo anterior, las madres tenemos el poder de ser agentes de cambio en nuestras familias.

De acuerdo al estudio Mujeres y Hombres en México 2014 del INEGI, el 51.2% de las personas que habitan el territorio nacional son mujeres. Una cuarta parte de éstas son jefas de hogar, de las cuales el 79.3% tienen hijos. Las cifras revelan la importancia que tienen las mamás en la sociedad mexicana.

A través de nuestro comportamiento y buen ejemplo, podemos generar un cambio positivo en la conducta de nuestros hijos. Las reglas, hábitos y valores que inculquemos en los miembros de nuestra familia, deben ser congruentes con lo que decimos y hacemos.

Por ejemplo:

  • Salud: El sobrepeso y la obesidad son problemas que podemos evitar si nuestros hijos observan que los hábitos que se tienen en casa abarcan desde tener una correcta hidratación y alimentación hasta realizar actividad física; es decir, mantener un estilo de vida saludable.
  • Equidad: Fomentar una actitud positiva que enseñe a nuestros hijos que no debe haber diferencias entre las personas, ni en cuestiones de género, ni en relación al nivel socioeconómico. El respeto a las diferencias de cada individuo es fundamental para una sana convivencia. “Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”, dice el dicho.

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  • Medio ambiente: Cuidar nuestro entorno debe estar en nuestra lista de prioridades como padres, o ¿no te preocupa el mundo en el que vivirán tus hijos? Si los pequeños observan que cerramos la llave del agua al lavarnos los dientes, que tiramos la basura en el bote, que reciclamos, que adquirimos productos ecofriendly o que ahorramos energía, ellos crecerán con estos buenos hábitos.
  • Educación: Este punto no se refiere a la escolaridad, sino a los buenos modales que con el paso del tiempo se han perdido porque los adultos un día decidimos no saludar, no pedir las cosas por favor y, mucho menos, dar las gracias. Cuando tus hijos despiertan, ¿le das los buenos días? En la mesa, ¿les pides el salero por favor? Si te equivocaste con ellos, ¿te disculpas?
  • Seguridad: Para desarrollar la autoestima de nuestros hijos podemos aplicar la “ley del trueque” que se refiere a dar premios y reconocimiento a nuestros pequeños cuando se lo han ganado, es decir, cuando hayan cumplido con sus deberes o seguido las reglas que hay en casa. Por ejemplo: no levantarse de la mesa a la hora de comer hasta terminar los alimentos, finalizar el bimestre con mejores calificaciones, dejar de mojar la cama, etc. Las mamás sabemos de qué pie “cojean” nuestros hijos y si no dejamos que nuestro amor de madre nos cegue para marcar límites, les daremos una maleta bien empacada que los hará sentir seguros y competitivos el día de mañana.

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Entonces, ayudemos a nuestros hijos a preparar el equipaje que los acompañará en su futuro, asegurémonos de que esté lleno de amor, conocimiento, disciplina, valores, fortaleza, madurez, flexibilidad y seguridad. Las mamás tenemos el poder de ser agentes de cambio en la sociedad si empezamos desde casa.


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