“Toma leche y tendrás huesos fuertes”, nos decían en la infancia. Y cómo no, si es una buena fuente de vitaminas, minerales y proteínas, es uno de los alimentos que dentro de una dieta correcta le brinda beneficios a nuestro organismo.

Calcio, magnesio, selenio, riboflavina (vitamina B2), vitamina B12 y ácido pantoténico (vitamina B5) son los nutrimentos que nos otorga el consumo de la leche, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Según esta misma organización, la cantidad diaria que se recomienda consumir depende de cada uno de los países, de acuerdo a sus hábitos de alimentación y disponibilidad, entre otros factores, pero todas las naciones coinciden en que es necesario tomar entre una y tres porciones de leche al día.

En nuestro país, conforme avanza la edad y a partir de los seis años, los mexicanos reducimos el consumo de los productos lácteos, por lo que es necesario promover su consumo en todas las etapas de la vida.

Por todas sus propiedades, contribuye al crecimiento y desarrollo de los niños, en las mujeres embarazadas representa una fuente importante de calcio y en los adultos mayores representa es parte  importante de nutrimentos porque es de fácil consumo.

Un producto que cuida tu salud

De acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-155-SCFI-2012, la leche es el producto obtenido de la secreción de las glándulas mamarias de las vacas, el cual debe ser sometido a tratamientos térmicos u otros procesos que garanticen la inocuidad del producto.

Con el propósito de mantener la leche libre de organismos causantes de enfermedades, las compañías productoras llevan a cabo un proceso de pasteurización, que es un tratamiento que calienta la leche para eliminar el moho, la levadura, las bacterias y todo lo que pudiera causarle daño a tu cuerpo.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, este proceso puede producir alteraciones en la calidad de la leche. Tomando esto en cuenta, Santa Clara implementa un proceso de producción a través de su técnica de infusión de calor por medio de vapor, lo que permite conservar las propiedades de la leche, como su color, sabor y textura.

Entera, semidescremada, descremada, deslactosada, deslactosada descremada y saborizadas son algunos de los tipos que ofrece y con los que podrás tener la seguridad de estar tomando leche con la máxima calidad para aprovechar al 100% sus beneficios.

¿Y si no me gusta?


Si el sabor de la leche no es de tus favoritos, hay algunas ideas que puedes poner en práctica para consentir a tu paladar mientras consumes los nutrimentos necesarios para cuidar a tu organismo.

Prepárate un licuado con tu fruta favorita, mezcla chocolate en polvo y hielos a tu bebida para convertirlo en malteada, o bien, incluye alguna de las diferentes presentaciones, como leche saborizada, yogurt bebible o batido.

A propósito del Día Mundial de la Leche (1 de junio), aprovecha los beneficios que brinda a tu sistema óseo, presión arterial, sistema cardiaco y músculos. Por ello, considera este alimento en tu lista del supermercado y durante tu dieta diaria.