Sin duda, el trabajo de oficina es uno de los principales motivos por el que no practicamos suficiente ejercicio, y es que pasar ocho horas diarias frente al monitor, puede hacernos creer que no tenemos tiempo para activarnos físicamente. ¿Sabías que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 80% de los mexicanos llevan una vida sedentaria?

El sedentarismo puede provocar problemas graves en tu organismo y está vinculado directamente con el desarrollo de obesidad. La inactividad física también puede producir dolores musculares, enfermedades metabólicas, depresión, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Así que adiós a los pretextos, estar en la oficina no es ninguna excusa para ejercitarte, al contrario, te sorprenderías si descubres que en este lugar puedes hacer dos cosas al mismo tiempo.

¡Muévete ahora!

Levántate y comienza con estos consejos de la nutrióloga Carmen Ruiz, experta en Nutrición Clínica y Deportiva. Sentirás tu cuerpo diferente y notarás cambios en tu salud y buen humor.


Realiza estos ejercicios en tus tiempos libres, entre más veces los realices tendrás mejores resultados. Y no te olvides de motivar a tus compañeros, porque seguro te lo agradecerán.

Mejora tus resultados

¡No quieras correr antes de comenzar a andar! Inicia haciendo estos ejercicios y camina con un ritmo frecuente, comienza a dar más pasos y aprovecha si sales a una junta o a hacer algo fuera y camina más en vez de usar tu auto. Con el paso del tiempo, aumentarás la realización de más actividades y mejorarás tu condición física.

No te desesperes si no comienzas a ver resultados pronto, recuerda que el mundo no se hizo en un día. Mantente en movimiento por 30 minutos diarios, comenzando con intervalos de 10 o más minutos e incrementando la periodicidad poco a poco, esto hará que tu cuerpo gaste calorías y te ayudará a sentirte bien. Por esto, es tan importante que incluso te muevas estando en la oficina.

Recuérdalo, no todo es ejercicio, también es necesario llevar una dieta correcta e hidratarte. No te desanimes y dejes que la flojera gane, continúa y esfuérzate al máximo. Cuando tu cuerpo ya no puede, tu mente grita, ¡vamos, ponte en movimiento!