¿No tienes tiempo o ganas de ir al gimnasio? ¡No importa! Y es que, sin saberlo, todos estos años has estado cargando tu propio gym a todas partes. ¿No adivinas? Sí, el peso de tu cuerpo y usado de forma inteligente en oposición a la fuerza de gravedad te puede ayudar a establecer rutinas de entrenamiento desafiantes y efectivas que puedes hacer en casa o en cualquier sitio, sin necesidad de ningún elemento extra.

Esta no es ninguna novedad, los seres humanos llevamos siglos entrenando de esta forma con buenos resultados, pero recientemente la tendencia de entrenar con el peso del cuerpo ha vuelto con mucha fueza, le llaman “entrenamiento funcional”, pues incluye movimientos que aplicamos en las tareas cotidianas de nuestras vidas.

Además de su practicidad, ¿por qué vale la pena entrenar de esta manera?

Podrías correr menor riesgo de lesionarte:  Al trabajar únicamente con el peso de tu cuerpo, es menos probable que te lastimes, pues los movimientos que puedes lograr son naturales y similares a los que realizas cada día.

Facilitarías el desarrollo muscular de manera natural: ¿No te gusta la idea de verte músculos@ de manera masiva? Este entrenamiento es para ti, ya que al realizar movimientos naturales con un peso moderado, podrías fortalecer y definir tu cuerpo sin llegar nunca a niveles que luzcan excesivos.

Desarrollar mayor propiocepción: Ésta es la percepción que tenemos sobre cómo se ubica nuestro propio cuerpo en el espacio. Esta es fundamental para evitarte accidentes de todo tipo en la vida cotidiana, además de que mejora la coordinación mente-cuerpo y tu capacidad para aplicar tu propia fuerza. Cuando entrenas con el peso de tu cuerpo, tienes que moverlo en un mismo sitio y así activas mucho más este sentido, que si estuvieras levantando peso externo.

Podrías notar un incremento en tu masa ósea:  A partir de los 35 años, cada año que pases sin ejercitarte podrías perder un promedio de 5% de tu masa muscular. Y, cuando ésta se debilita, se reduce tu densidad ósea, abriendo las puertas a fracturas con cualquier caída leve. Entrenar con tu propio peso te permite mantener o incluso incrementar la masa ósea, lo que te mantendrá a salvo de fracturas.

Ahora sí, a activarse se ha dicho

¿Recuerdas la clase de educación física de la primaria? ¡Comienza por ahí! Resulta que lo que aprendiste en aquellos días, ahora te podrá en forma. Empieza con ejercicios sencillos como las lagartijas, sentadillas, desplantes, “ranitas” y “patitos” en series que te representen un reto alcanzable.

Comienza con tres a cuatro series de 10 a 15 repeticiones de cada ejercicio, de tres a cuatro días por semana. Ve incrementando poco a poco la periodicidad para evitar lesiones y modifica los ejercicios cada tres semanas para no estancarte. Cuida mucho la postura en cada repetición y recuerda que más vale calidad que cantidad, porque lo importante es activarse y mantener una dieta correcta para tener mejor salud.

Ahora sí, ¡feliz entrenamiento!