La risa es una reacción biológica que responde a aquellos factores que nos causan gracia. Lo más curioso es que se potencia con la interacción social, pues como expone el neurólogo Robert Provine, se trata de un fenómeno 30 veces más frecuente si se está en compañía.

Es por eso que al ver una película cómica en el cine escucharás risas todo el tiempo y tú mismo reirás en múltiples ocasiones por un efecto de contagio (incluso si la película no es tan divertida). De hecho, ¿por qué no haces la prueba de ver la misma cinta en casa a ver si ríes igual cuando estás solo?

Una investigación de Finland's Aalto University, en conjunto con Turku PET Centre, asegura que las emociones humanas se transmiten a los demás, especialmente aquellas que son positivas. Y según, un estudio de Imperial College London (UCL), los sonidos de la risa desencadenan una respuesta en el área del cerebro del oyente, justamente en la corteza premotora, la cual prepara los músculos de la cara para moverse en consecuencia al sonido que escucha.

Y las culpables de que rías cuando escuchas a alguien más hacerlo son las llamadas neuronas espejo, las cuales son responsables de algunos comportamientos útiles para la vida en sociedad, como son: la imitación y la empatía. Sí, son las mismas que te hacen bostezar cuando otra persona presente lo realiza.

¡Compartamos risas!

Con nosotros has destapado la felicidad, pero ahora queremos que, además, te dejes contagiar por aquellas personas que no limitan sus risas. Aquí algunas razones para hacerlo:  

1. Mejora en la salud emocional: cuando reímos el cerebro libera una serie de químicos como la dopamina, que ayuda al cerebro a procesar las respuestas emocionales y regula la experiencia de placer; la serotonina, que eleva los estados de ánimo; y las endorfinas que alivian el dolor y el estrés (como cuando haces ejercicio).

2. Activa tu sistema inmunológico: reír nos ayudan a reducir los niveles de tensión y ansiedad, además de que se produce un efecto antiinflamatorio en la sangre. Lo que permite revitalizar las defensas de nuestro cuerpo.

3. Conecta tu mente y enriquece tu percepción: no todas las risas son iguales y decodificarlas parece una tarea desafiante. De hecho, un estudio encontró que cuando intentamos percibir las diferencias entre los tipos de expresiones alegres hacemos que nuestras conexiones mentales se activen y trabajen más. Esto nos permite apreciar y evaluar las interacciones con la gente de una forma más rápida y acertada.

Ahora que estos argumentos sustentan tus risas, ¡comparte una carcajada y contagia al mundo de felicidad!