Estudios indican que comer en el horario correcto puede influir en nuestra composición corporal y permitirnos llevar una dieta correcta. Pero ojo, no se trata literalmente de “desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo”, como dice la famosa frase, sino de aprender a equilibrar nuestra alimentación a lo largo del día.


Desayunar para arrancar motores

Para tener más energía en todas tus actividades, es importante que te des tiempo para desayunar. Y no nos referimos a que comas una barrita mientras caminas porque ya se te hizo tarde, sino de un desayuno en forma que incluya los tres grupos del Plato del Bien Comer.

Ten presente que un desayuno debe incluir proteínas como: huevo, jamón, pollo, atún, o queso. Gracias a ellas se genera una sensación de saciedad y si no las consumes, volverás a tener hambre al poco rato.

Si no te da tiempo de desayunar en casa, ingiere una fruta al despertar y date la oportunidad de tomar un almuerzo con porciones generosas al llegar a tu escuela u oficina. 

Mantén activo tu metabolismo con snacks

Nuestro cerebro necesita glucosa a lo largo del día para poder trabajar, esto se puede solucionar a través de snacks o pequeñas colaciones, que son mini dosis de energía para tu organismo.

Es que es importante que no pases más de cuatro horas sin comer, de lo contrario, llegarás a tu siguiente comida con muchísima hambre y podrías alejarte de una alimentación correcta.

Algunos ejemplos de colaciones en las porciones adecuadas son: una fruta, un puño de almendras, cacahuates o nueces, tres tazas de palomitas naturales sin mantequilla, así como jícamas, zanahorias o pepinos con chile y limón. 

Come suficiente y variado

A la hora de la comida, recuerda que, para que tu plato esté equilibrado debes distribuirlo de la siguiente manera:

- Muchas verduras.
- Suficientes alimentos de origen animal o ricos en proteínas.
- Pocos cereales o hidratos de carbono (tortilla, arroz, pan y pasta, entre otros).

Además, recuerda que el momento de ingerir tus alimentos debe ser un tiempo para distraerte de tus labores y recargar pilas, así que siempre que te sea posible aprovéchalo para compartir con tu familia o amigos. ¡No comas frente a la computadora!

Cena ligero para sentirte bien

Esto no significa comer poco o quedarte con hambre. Si no cenas, es más probable que despiertes al otro día sintiéndote cansado. Pero ojo, es importante que las porciones sean menores que las que consumiste en el desayuno y la comida, pues será una ingesta calórica que ya no tendrás tiempo de gastar como las de las comidas previas.

Procura evitar los alimentos grasosos o difíciles de digerir, y ten presente que lo más recomendable es consumir ese último alimento del día mínimo dos horas antes de irte a la cama.

Como ves, todo es cuestión de organización para darle a tu cuerpo lo que necesita a lo largo de todo el día y así rendir al máximo.