En la Industria Mexicana de Coca-Cola implementamos una serie de acciones que nos ayudan a reducir el impacto ambiental. Un ejemplo es el proceso que empleamos en la elaboración de nuestros empaques, el cual está basado en la filosofía de Economía Circular, que consiste en diseñar envases que regresarán nuevamente a ser una botella o algún otro producto de utilidad.


 

Gracias a esto, hemos reducido la cantidad de recursos vírgenes que utilizamos en nuestros envases. Además, desde el 2012, millones de nuestros empaques de PET están elaborados 100% con material reciclado e incorporamos en promedio el 29% de resina reciclada o proveniente de fuentes renovables en ellos.

Como resultado del aligeramiento de nuestros empaques, en 2016, evitamos más de 10 mil toneladas de CO2, 24.4% más en comparación con el año pasado.

Pero esto no es todo, no sólo invertimos en tecnología para elaborar empaques más ligeros, que después de un proceso, puedan regresar a la vida útil, sino que también promovemos la cultura del reciclaje con nuestras dos plantas de reciclado de PET grado alimenticio: PetStar e IMER.

Gracias  a su capacidad, el Sistema Coca-Cola se ha posicionado como el mayor reciclador de PET botella a botella en América Latina, procesando 85,000 toneladas de este material, equivalente a más de 4,100 millones de botellas al año -con lo que se llenaría tres veces el Estadio Azteca-.

Es así que en la Industria Mexicana de Coca-Cola reafirmamos nuestro compromiso con la preservación y cuidado del medio ambiente, a través de acciones que le permiten impactar positivamente en las diferentes áreas en donde puede incidir.