Si la cabeza de familia lleva una dieta correcta, es más fácil que los más jóvenes sigan el ejemplo y se acostumbren a llevar un estilo de vida saludable. Por eso, seas mamá, papá, o tengas un rol en el que tomas decisiones respecto a la alimentación familiar, es importante tomar en cuenta los gustos, hábitos y necesidades nutrimentales de cada integrante, y servir las porciones adecuadas.

Te dejamos algunas recomendaciones para cada día y así predicar con el ejemplo:

1.   Realiza comidas frecuentes: Para mantenerte con energía todo el día, no debes pasar más de cuatro horas sin comer. Por eso es importante que, además de tus tres comidas fuertes, realices mínimo una colación a media mañana y otro a media tarde. Lo importante es organizarte para tenerlos a la mano, de lo contrario, podrías terminar consumiendo cosas poco saludables. Fruta que no tengas que picar, semillas y fruta deshidratada, son opciones que se pueden tener en la oficina o llevar en la lonchera.

Esto te permitirá distribuir mejor la cantidad de alimento a lo largo del día, de manera que las porciones que consumas sean adecuadas a tu estilo de vida. Acercarse a un experto en nutrición es ideal para que elegir la dieta correcta, según el consumo de energía que requieres cada día.

2.    Haz ejercicio: Te sentirás más activo durante todo el día, sacarás el estrés y estarás de mejor humor. Elige la actividad que te guste y se adapte a tus necesidades de tiempo y espacio, ¡no necesariamente requieres un gimnasio! La Organización Mundial de la Salud recomienda como mínimo realizar 150 minutos de actividad física a la semana; es decir, 30 minutos durante cinco días. ¡Qué mejor ejemplo para tus hijos que tener papás activos!

3.   Disfruta en familia: Lo ideal es que al menos una comida al día, puedas realizarla en familia. Si el trabajo te lo impide, aprovecha el fin de semana para estar juntos. Los niños deben aprender que el tiempo de comida es un momento especial; disfrutar de cada bocado y aprovechar este espacio para convivir, también es un hábito de salud.

4.   Controla la ansiedad: Cuando sientas una súbita urgencia por comer, analiza de dónde nace. ¿Tienes hambre y puedes calmarla con un snack? O ¿es una cuestión emocional? Conocer la causa de ese impulso es la clave para satisfacerlo correctamente. Recuerda que siempre puedes elegir porciones pequeñas o sin calorías, que sacien tu antojo sin alejarte de una alimentación correcta.

5.    De ser necesario, visita a un profesional: No se trata de “ponerte a dieta”, sino de aprender a llevar un estilo de vida saludable, sin privarte completamente de aquello que te gusta. Lo importante es que puedas modificar tus hábitos a largo plazo para mantener una alimentación correcta, y así fomentarla en tu círculo más cercano.

Recuerda que, como líder de familia, tus decisiones pueden hacer la diferencia para ti y tus seres queridos.