Por: Pamela Parra

Mientras en otras partes del mundo hablar de la depresión posparto (DPP) es cada vez más común, en México aún se le considera un tema muy privado para quien se atreve a decir que sufre o sufrió DPP.

Durante el embarazo, las futuras mamás se concentran casi exclusivamente en el nacimiento, en el dónde cómo, cuándo, con qué doctor, natural o cesárea, niño o niña, y se pierde de vista que el nacimiento del bebé es apenas el disparo de salida para la maternidad.

Sin embargo, la depresión postparto es algo mucho más común de lo que creemos, el problema es que las mujeres no se atreven a decir “no me siento bien”, además que se considera un tema íntimo.

A veces, al principio del posparto pareciera que los síntomas son los mismos que la tristeza puerperal, también conocida como babyblues, sin embargo, es importante revisar si esos estados emocionales de tristeza y desasosiego van pasando con los días o se instalan de manera permanente en la nueva mamá e incluso si aumentan.

Diferencias entre babyblues y depresión posparto

La diferencia entre babyblues y una depresión posparto es una línea tan delgada, que por eso resulta indispensable estar atentas a los estados de ánimo y emocionales, ya que no es lo mismo tener ganas de llorar porque las cosas no salieron como las habíamos planeado o estar muy sensibles a comentarios de familiares y amigos; y otra muy diferente es aislarse del mundo para quedarse en cama sin bañarse, sin comer, sin hablar con el círculo más cercano o sin cuidar al bebé.

Toda nueva mamá tiene dudas y temores que la podrían hacer sentir incapaz de cuidar a su pequeños en los primeros días, pero aun con el miedo, muchas mujeres siguen haciéndose cargo de ellos y van aprendiendo lo que necesitan hacer para cuidarlos, con los días esto les va reduciendo los temores y las dudas, y así logran superar estos momentos de desasosiego.

En México entre 13.9 y 32.6%  de las mamás padecen depresión posparto diagnosticada por un especialista. Mientras que 5 de cada 6 mujeres con DPP no habla de sus síntomas y por lo tanto no reciben la ayuda que necesitan.

Apoyo emocional

Este proceso emocional se desata de poco a poquito, no de un día para otro y es aquí donde la pareja y la familia juega un papel muy importante. No se trata de tener a las mamás bajo microscopio, por el contrario, darles apoyo, respetar sus emociones y sentimientos les darán confianza para expresarse cuando se sientan mal.

Es necesario evitar los juicios ante los sentimientos que expresan las mamás, porque de lo contrario comienzan a no decir lo que les pasa.

Muchas mujeres se sienten abrumadas al convertirse en mamás porque además de la permanente atención que requiere un recién nacido, muchas se hacen cargo de las tareas domésticas, preparar la comida, lavar la ropa o limpiar la casa, así como continuar con su vida laboral; esta carga de trabajo es demasiado para una sola persona.

Por esto, una manera de apoyar a las mamás a prevenir una DPP es involucrarse con las labores del hogar, al menos en la cuarentena, para que así las mamás se dediquen a atender al bebé y a descansar.

Una mamá que duerme lo necesario a lo largo del día, es decir siestas cuando el bebé duerme, que come bien, que está hidratada y que se siente apoyada, respaldada, acompañada y escuchada con respeto, tendrá muchas menos probabilidades de pasar por este cuadro.


Después de tener tres hijos, Pamela Parra decidió acompañar a otras mamás durante el posparto y se convirtió en Coach Posnatal, asesora de Lactancia e instructora de masaje para bebés. Su trabajo consiste en ayudar a la familia a acoplarse a los cambios que requiere su nueva vida con un bebé y fortalecer el vínculo mamá-papá-bebé.